Las características pensadas para este Museo invitaban a relacionar los objetos exhibidos con su entorno arquitectónico; por ello se pensó en un espacio para acogerlo que, en sí mismo, fuera una referencia al contenido

El Mesón de la Victoria

La elección del edificio tenía como objetivo principal mostrar la vida cotidiana de Málaga y su provincia en sus niveles más característicos, sus costumbres y actividades, así como recuperar piezas dispersas y en peligro de desaparecer por su desuso y que constituían elementos definibles del lugar, más que saquear objetos de su contexto como unidades investigables sobre lo popular y lo etnográfico (caso del Museo de Artes Populares de Sevilla). El mejor ejemplo local se encontró en el Mesón de la Victoria.

Entorno Urbano

El Edificio se encuentra a intramuros del casco histórico, en su límite oeste, lindando con el cauce del rió Guadalmedina, entre Puerta Nueva y Atarazanas.

La red de calles que se abren en este sector presentan un trazado muy irregular de tradición islámica, mantenido durante el Antiguo Régimen, tradicionalmente dedicado a posadas y mesones, hasta el punto que la calle Francos cambió su nombre por el de Mesones, y actualmente por calle de Camas, calle que enmarca por su fachada trasera al Mesón de la Victoria.

La parcela donde se inscribe la edificación equidista de Puerta Nueva y el Puente de Santo Domingo que, sucesor de otro anterior, justifica la situación del mesón en ese lugar y comunica esta zona con los barrios de Santo Domingo, Perchel y Trinidad, que ofrecen una perspectiva frontal al Pasillo de Santa Isabel. Al sur enlaza con la zona de las Atarazanas, antiguo espacio comercial donde se situaba la Alhóndiga y el actual mercado de abastos de Alfonso XII o Atarazanas.


Fachada Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares
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Historia del Edificio

La construcción data del siglo XVII, siendo realizada sobre un solar ocupado desde finales del siglo XV por otro mesón u hospedería, del que no se conoce plano ni estructura, propiedad de la hija de Miguel de Araso, repostero de camas de los Reyes Católicos y propietario de varias casas en la ciudad, citándose en los Repartimientos las de las calles Mercaderes y Salada, pero no éstas de calle Francos. La propiedad de este primer mesón en la citada calle nos la transmite el contrato de venta a favor de Pedro de Lorca, por 3.000 maravedíes en 1499. En 1571, tras la muerte de su último heredero, pasa por donación al convento de la Victoria.

A partir de 1621 sufre una ampliación a consecuencia del uso efectuado por los frailes Mínimos, que habían tenido que demoler la Ermita del Mar, junto a la Puerta de Espartería, ante el peligro de ataque de la escuadra flamenca, lugar que desde la fundación de la Orden había servido de posada a los frailes cuando bajaban a la ciudad. La ampliación consistió en la realización de una bodega para más de mil arrobas de vasijas y vivienda encima, invirtiendo 4.561 reales.

La nueva edificación data de 1632, fecha en la que se tienen referencias documentales del contrato entre la Orden y Diego Delgado y con los canteros Sancho Melendez y Miguel Pérez que facilitaron la piedra para la portada. La nueva obra destruyó prácticamente todas las construcciones anteriores, concibiéndose el edificio para su uso de hospedería tal como ha llegado hasta nosotros. Otra reforma se efectuará en 1799 tras un nuevo arrendamiento.


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Descripción

El edificio tiene planta cuadrangular, prolongada en un trapecio irregular hacia el fondo de las caballerizas. Las dependencias se distribuyen en torno a un patio central, que cuenta con galería baja y alta sobre columnas y a él van a desembocar las vertientes de las cubiertas de teja morisca, ofreciendo un pintoresco y singular aspecto.

Su estructura arquitectónica ofrece un ejemplo del tipo de construcción abundante en la Baja Andalucía, en la que destacan las viviendas de dos pisos, con patio interior al que se abren las diferentes estancias, característica del pueblo malagueño a decir de Moreno Villa. Con carácter de tradición morisca por un lado e italianizante por otro, representadas, ambas  corrientes, por el encalado de muros, iluminación, espacio que ocupa el centro neurálgico y la anchura de la luz de los intercolumnios de tradición islámica, mientras que el esbelto alzado de los arcos de medio punto de la galería baja, con clave marcada, apoyados en columnas marmóreas de orden toscano y sin basa, son de tradición italiana.

Para J. Temboury su estructura guarda fuerte relación con los fundaq islámicos, que se organizan de manera muy similar y para las mismas funciones.

Su reconversión hasta el siglo XX en casa de vecinos nos habla de su adaptabilidad a usos domésticos.

La transformación en Museo la realiza el arquitecto malagueño Enrique Atencia. En la memoria que elabora para el Ayuntamiento pone de manifiesto los “signos de ruina inminente” en aquellas zonas a intervenir con mayor urgencia, aconsejando el apuntalamiento de la fachada de calle Camas y la demolición de las cubiertas de madera, para ser sustituidas por un forjado. Sigue un criterio restaurador muy respetuoso, limitado a la eliminación de tabiques como operación indispensable para la adaptación a áreas de exhibición y consolidación de las zonas más degradadas, solo sustituyendo íntegramente las cubiertas.